El sistema político está obligado a respetar la duración constitucional del mandato – Por: Valeriano Colque

El acto de la izquierda trotskista en Buenos Aires, en el marco del paro nacional del lunes 25, quedará escrito en las páginas de la historia como otro acontecimiento en el que se vulneraron las fronteras del sistema democrático, al exteriorizarse una incivilidad inexcusable, inaceptable e imperdonable.

Durante el desarrollo del encuentro, el dirigente ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero expresó: “Vamos a seguir empujando por esa huelga de 36 horas, por un plan de lucha para que caiga el Gobierno. Vamos por ganar las calles y la Plaza de Mayo. Vamos por tirar abajo todos los planes de esta derecha de mierda y de todos sus cómplices. Hay que echar a la mierda al gobierno de Macri”.

Participaban, entre otras agrupaciones, el Partido de los Trabajadores Socialistas, el Partido Obrero, la Izquierda Socialista, el Nuevo Movimiento al Socialismo y el Movimiento Socialista de los Trabajadores.

Sobrero fue el primer orador. No hubo correcciones de manera inmediata, aunque el desarrollo del acto lo hubiese aprobado o consentido. Tampoco nadie hizo nada por calmar a la militancia, que cantaba, a tono con el discurso de Sobrero: “A vos te queda poco, Mauricio botón. Te cortamos los puentes, te paramos el país, estamos contra el ajuste y el FMI”.

Con el pasar de las horas y lejos de la finalización del acto, Sobrero pretendió excusarse. Habría cometido un furcio: “Lo que quise decir es que caiga el plan económico del Gobierno”, explicó.

Más allá de que no se observa diferencia alguna entre el dicho original y lo enmendado–el plan económico de cualquier gobierno es inherente a esa gestión–, se observan en el discurso del acto una vehemencia y una tenacidad en el concepto clave que no suelen presentarse en un furcio.

Los verbos son claros: si en la caída inicial está implícito un “hacer caer” asociado a “seguir empujando”, a continuación el “tirar abajo” y el “echar” refuerzan la idea.

Si los dichos de Sobrero fueron, para decirlo musicalmente, la voz solista, el coro de la militancia estuvo en sintonía: cuando afirmaba que a Macri le “queda poco”, no se estaba refiriendo al tiempo que le resta para la finalización de su mandato constitucional.

Como dijimos recientemente a propósito de otras declaraciones censurables, la convivencia democrática permite lógicos disensos entre los oficialismos y los opositores, medidas de fuerza, actos de protesta y discursos críticos. Pero en ningún caso y con ningún argumento se puede admitir que alguien quiera echar por la fuerza a quien gobierna.

Por si no se entiende, cualquier gobierno democrático está en todo su derecho a definirse ideológicamente como desee. Puede, si así lo quiere, ser de derecha. Y hasta tomar medidas impopulares, si lo cree necesario. Y, mientras respete el marco legal, todo el sistema político está obligado a respetar la duración constitucional de su mandato.

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