macri_y_papa_crop1516051302758.jpg_1734428432

El día que Francisco volvió a ser Bergoglio, un militante K… – Por: Daniel Salmoral

Jorge Bergoglio, más conocido por el mundo como el Papa Francisco, decidió un día, al menos para la sociedad argentina, dejar por un rato su sotana papal y calzarse el overol de militante kirchnerista.

¿Qué pasó?.

Días atrás Su Santidad, vestido de Bergoglio, atacó con la vehemencia de un militante de barricada al presidente Mauricio Macri, al comparar su gobierno con el de una dictadura.

Por ejemplo pensemos: existe una ley de los medios de comunicación; se cancela esa ley; se entrega todo el aparato comunicativo a una empresa, a una sociedad que calumnia, que dice falsedades y debilita la vida democrática”, lanzó y abundó: “Las dictaduras, todas, han comenzado así, con adulterar la comunicación para ponerla en manos de una persona sin escrúpulos, de un gobierno sin escrúpulos”, aseguró el jefe de los católicos del mundo, en clara referencia al Grupo Clarín, lo que, sin ninguna duda, lo convierte en el jefe de la oposición política más extrema al gobierno de Macri y sus socios políticos de Cambiemos.

Bergoglio, un hombre que desde siempre abrazó la causa del peronismo, algo que nunca ocultó, desde que fue ungido Papa, la máxima autoridad de la Iglesia Católica Universal, jamás ocultó su disgusto por el triunfo de Mauricio Macri y la derrota del candidato de Cristina Kirchner y el suyo, Daniel Scioli, en las elecciones presidenciales del año 2015.

Extraña actitud la de Francisco quien, cuando era el Cardenal Bergoglio, mantuvo una áspera relación con el matrimonio presidencial al punto que la pareja huía los días patrios a cualquier lugar del interior, para no escuchar sus homilías, siempre críticas.

Ya con Macri en la Casa Rosada, desde un comienzo su relación con el presidente fue distante y a medida que pasó el tiempo, le resultó más complicado disimular su fastidio cada vez que tuvo que mantener algún contacto personal o epistolar con él.

Las pocas veces que se tuvieron que encontrar, su rostro denotó la molestia que le provocaba tener que mostrarse, aunque más no sea por cuestiones de protocolo, amigable con alguien a quien, desde sus entrañas, solo le provoca rechazo.

Para irritar a Macri y a la vez a sus votantes, recibió a cuánto ex funcionario K merodeó por Europa y cuando lo hizo, se encargó de darle la mayor difusión posible en su país para así enojar y marcar una distancia más tangible con el gobierno argentino de Cambiemos.

Fue así como una gran cantidad de ex funcionarios cristinistas corruptos, muchos de ellos procesados o sentenciados inclusive, pasaron por su casa de Santa Marta para recibir su bendición, la foto y sus regalos.

La verdad que Bergoglio, vestido de Papa, no se privó de nada.

Fue anfitrión y departió amigablemente, entre otros, con futuros presidiarios como el ex vice Amado Boudou, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Luis D’Elia, Ricardo Jaime, Guillermo Moreno y muchos otros con juicios abiertos por terribles actos de corrupción, de violencia y hasta acusados de haber mandado matar a un fiscal que estaba a punto de denunciar ante el Congreso, hechos que dejaban en evidencia que desde la cima del poder, existía la intención de traicionar a la Patria.

A Bergoglio ya siendo el Papa Francisco, le importó muy poco que una enorme cantidad de argentinos honestos, miraran asombrados y dolidos como, el pastor de la grey católica, disfrutaba de la compañía de quienes, por su falta de moral y su osadía delincuencial, sumieron al país en una situación de extrema gravedad castigando con sus hechos delictivos, a millones de pobres condenados al hambre, la enfermedad y la intemperie.

Bergoglio, ya como Papa, y lo mostró al mundo, disfrutó de la visita de este verdadero aluvión zoológico que llegaba desde su país al Vaticano, aún sabiendo que muchos de ellos provocaron enormes sufrimientos, principalmente a los más vulnerables.

No le importó que sean ladrones y tampoco violentos. Eran “compañeros”, eran peronistas, eran kirchneristas, había que homenajearlos y eso hizo.

Ahora, frente a un nuevo comicio por delante, Bergoglio, el Papa Francisco, juega fuerte sus cartas desde la cima del poder para ver si por fin, ese tipo que desprecia y hoy gobierna Argentina, se puede ir de una buena vez.

Cansado de las torpezas de sus “compañeros” que le hacen presagiar un nuevo triunfo, sería el tercero ya, de Cambiemos, decidió no confiar y salir en persona a militar fuerte para que esta “pesadilla” llamada Mauricio, termine.

La comparación del gobierno macrista con el de una dictadura, muestra su hartazgo y hasta adónde está dispuesto a jugar para que este gobierno se vaya. Si es antes, mejor, como sea.

Cómo si con estos hechos no bastara, hizo uno más para aventar dudas.

Sobre la ley que busca despenalizar el aborto que ahora está en manos de los senadores, Su Santidad hizo saber, por medio de interlocutores de la Iglesia argentina, que no “manifestará su bronca con Cristina Kirchner por haber cambiado su postura y ahora votará a favor de despenalizar el aborto. Su bronca es con Macri por haber impulsado el tratamiento de esa ley”, dijeron desde aquí, sus seguidores.

Si alguien tenía dudas sobre su kirchnerismo, con esto las despejó todas y queda poco para decir más sobre el asunto.

El Papa Francisco, fue y siempre será K”, aseguran desde el PRO.

Sin embargo, el licenciado en Ciencias Religiosas salteño, Felipe Medina, alguien que conoce de cerca el pensamiento del Papa, aseguró en una entrevista que le hizo el programa “Cadena Informativa” esta semana: “yo no haría una afirmación tan contundente para involucrarlo al Papa en la política Argentina. De hecho, su figura es muy influyente en las cosas de las que habla. La Conferencia Episcopal se tomó el trabajo de aclarar que no hay voceros especiales en Argentina ya que hay algunos personajes del ámbito político que se atribuyen serlo”.

Sin embargo, la política, más allá de las palabras, también es gestual y los gestos de Francisco dicen, al menos para muchos, todo lo contrario de lo que sostiene Medina.

Una importante cantidad de ciudadanos argentinos, se sienten dolidos con sus declaraciones y sus acciones en favor de personajes que consideran le hicieron mucho daño al conjunto social.

Su ataque a la figura de Macri, un presidente electo de manera democrática que resultó nuevamente apoyado en la última elección, genera molestias en esa franja de votantes que también se sienten atacados por el Sumo Pontífice.

Con todo el respeto a su figura y lo que representa, me siendo atacado y vilipendiado por su comparación. No puede recibir a tamaña cantidad de corruptos y luego decirle dictador a un hombre elegido con las herramientas de la democracia”, comentó en la semana un militante católico salteño que se identificó como simpatizante del Presidente.

Bergoglio, el hombre, tiene, como todo el mundo, derecho a creer y apoyar, políticamente, a quien quiera, pero el Papa Francisco debería tener prudencia a la hora de decirle dictador a un Presidente de la democracia.

Eso, aunque más no sea.

Haría falta que baje temblores y si tiene que criticar políticas, las haga desde su elevadísimo lugar y no desde la “unidad básica K” en la que parecería, quiere convertir ahora a la Santa Sede, que es su casa.

 

pie-Daniel-Salmoral

Comentarios

comments

Powered by Facebook Comments

avatar

About Daniel Salmoral