En la busqueda de la estabilización cambiaria – Por: Valeriano Colque

Estabilizar el mercado cambiario será como ganar el primer partido, pero obtener el título demanda reducir el déficit, como prioridad y en cumplimiento de lo suscripto con FMI.

Presionado por la corrida bancaria, Luis Caputo llegó a un Banco Central en llamas y comenzó a revisar todas las decisiones de su antecesor Federico Sturzenegger e incluso podría dar un golpe de timón en la política monetaria y optar por una nueva tasa de referencia.

Llegamos a esta situación por errores propios, temas políticos, la suba de la tasa de interés en EE.UU. más una fuerte suba de la divisa norteamericana, lo que generó esos sustos y que fue contagiando al resto de los mercados. Esto nos obliga a tener una política fiscal y monetaria más consistente. Esta situación, entre otros factores, provocó que Argentina decidiera acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) a principios de mayo.

En la primera semana de gestión del nuevo presidente del Banco Central, los mercados operaron con cierta calma en respuesta a una serie de medidas con miras a frenar, entre otros objetivos, la depreciación del peso, que desde diciembre llegó al 50 %.

El Banco Central consiguió renovar el 60 % de sus Lebacs, bonos de deuda en pesos, en un nuevo “supermartes” financiero. Así, evitó desalentar la demanda de dólares lo que hubiera incrementado el valor de la moneda estadounidense. Hay una meta de cancelar (Lebacs) en tres años. Está en el acuerdo con el FMI. El objetivo es hacerlo lo antes posible.

El precio del dólar que busca la autoridad monetaria se ubica entre 27 y 29 pesos, dado que el actual nivel está “inflado” por las expectativas negativas de las últimas semanas.

Una de las herramientas que el Banco Central comenzó a utilizar para mejorar la oferta de divisas y descomprimir la demanda fue la subasta de divisas. Ofreció en el Mercado Abierto Electrónico unos 100 millones de dólares, y el tipo de cambio minorista terminó en 28,19 pesos para la venta.

Fue la reacción del mercado cambiario ante la nueva estrategia oficial. La autoridad monetaria recibió el aval para licitar 100 millones de dólares diarios, provenientes del FMI. Los guarismos se movieron al ritmo de los festejos que hubo en la cúpula del gobierno de Mauricio Macri cuando se enteraron de que la Argentina recuperó de modo parcial la categoría de “emergente”, perdida en 2009 por las medidas económicas del gobierno kirchnerista.

La estrategia del Banco Central de licitar dólares al final de la rueda plantea dudas entre los operadores: ¿cuál será el tipo de cambio de referencia para, por ejemplo, las importaciones: el que surja del mayorista o el que resulte de la subasta del Banco Central? Esa es una duda que se irá despejando con el correr de los días a fuerza de señales del Banco Central, aunque también será clave la posición que tome el mercado para operar ante los nuevos estímulos y restricciones.

Otra de las nuevas medidas es que los bancos reduzcan al 5 % su tenencia total de moneda extranjera, aunque podrían llevarla al 30 % si la completan con Letras del Tesoro. Ante esta situación y con una estrategia planificada por el propio Caputo, cuando aún era ministro de Finanzas, el Tesoro colocó dos bonos por 4.000 millones de dólares que vencen en 2019 y en 2020.

El Poder Ejecutivo le recomprará letras intransferibles al Banco Central por unos 112.000 millones de pesos para que la autoridad monetaria use ese dinero para recomprar Lebac y así comenzar a desarmar el stock.

Ante las señales de las nuevas autoridades del Banco Central de no convalidar un dólar cercano a los 30 pesos, el sector privado empezó a mejorar su participación vendedora: en lo que va de junio, los exportadores liquidaron 2.300 millones de dólares, un 50 % más que el mismo período de mayo.

Además, se incrementarán los encajes bancarios escalonadamente en cinco puntos porcentuales para los depósitos a la vista y a plazo, con ciertas excepciones: esto busca una absorción de liquidez del orden de los 100.000 millones de pesos hasta el 18 de julio.

Pero más que por el dólar, la sociedad está preocupada por la inflación que no da respiro. En mayo, se acumuló casi 12 %, mientras que los precios interanuales ya rozan el 27 %, dos puntos por encima de la inflación anual de 2017.

En el combo del segundo semestre, se contabiliza todo. Los precios comenzarán a reflejar el impacto de la fuerte crisis cambiaria (y la escalada que pueda continuar el dólar) y parece irreversible el camino hacia la recesión económica. También los meses venideros pondrán a prueba toda la cintura política del Gobierno para contener la conflictividad social, recalentada por los reclamos gremiales.

Recortar los envíos a las provincias y a la obra pública no le será fácil a Macri. Cada provincia tratará de retener programas y obras para votar el Presupuesto 2019. ¿Aceptará el Presidente transferir Aysa, Edenor y Edesur a la Provincia y a la ciudad de Buenos Aires, donde residen sus dos principales aliados políticos?

Y, obviamente, en todas las cuentas oficiales se contemplarán los datos de las encuestas, porque comenzó la cuenta regresiva hacia las elecciones de 2019.

Dos buenas noticias: Acuerdo con el FMI. El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó en las últimas horas el crédito por 50.000 millones de dólares solicitados por Argentina en medio de la crisis financiera y de la abrupta suba del dólar en las últimas semanas.

El acuerdo Stand-By es por un plazo de tres años y el organismo ya habilitó un desembolso inmediato de 15.000 millones de dólares, la mitad de los cuales se destinará al respaldo presupuestario.  En tanto, los 35.000 millones restantes del acuerdo estarán disponibles a lo largo de la duración del acuerdo, supeditado a exámenes trimestrales a cargo del Directorio Ejecutivo.

El FMI avaló el plan económico propuesto por Argentina, que contempla restablecer la confianza del mercado mediante un programa macroeconómico coherente que reduce las necesidades de financiamiento, encauza la deuda pública argentina por una trayectoria descendente firme y afianza el plan de reducción de la inflación mediante metas de inflación más realistas y el fortalecimiento de la independencia del Banco Central. 

El compromiso con el FMI supone menos espacio para los errores y más celeridad para cumplir con la reducción del déficit así como para ponerle freno a la inflación. El ajuste multiplica los focos de conflicto para el Gobierno, y ahora deberá aplicarse con un tutor externo.

El plan incluye medidas para proteger a los segmentos más vulnerables de la sociedad manteniendo el gasto social y, en caso de que las condiciones sociales desmejoraran, abriendo margen para incrementar el gasto en la red de protección social argentina. 

Nuevamente País emergente. La empresa que elabora el indicador, Morgan Stanley Capital International (MSCI), anunció la reclasificación de la Argentina ascendiendo al país de la categoría de mercado fronterizo a mercado emergente, mejorando el perfil de las inversiones.

Esta era una noticia muy esperada en el Gobierno, que desde su arribo al poder en diciembre de 2015 ha avanzado en la desregulación de los controles de capitales y la promoción de las inversiones financieras. También para los grandes empresarios fue “una noticia muy especial”. El llamado Grupo de los 6 manifestó su “beneplácito” por la recategorización de Argentina, pues aportará a disminuir la incertidumbre y mejorar la estabilidad macroeconómica, ante la posibilidad de obtener financiamiento externo en mejores condiciones para el sector privado.

Pero en el Gobierno saben, y aún más en el mercado, que el alivio sirve fundamentalmente para ganar tiempo y para recalcular en busca de un plan que ataque de manera definitiva los problemas estructurales de la economía nacional.

La decisión de MSCI de reclasificarnos de mercado de frontera a mercado emergente generaría un flujo neto estimado entre 3.500 y 5.000 millones de dólares hacia activos de renta variable argentinos.

El objetivo de la administración Cambiemos es impulsar al mercado de capitales nacional, que es hasta diez veces inferior al de Chile y más de veinte veces más chico que el de Brasil, su principal socio comercial. MSCI informó que la decisión siguió a la amplia aceptación de la propuesta de reclasificación por parte de los participantes del mercado financiero internacional que participó de su reciente consulta.

En particular, los inversores institucionales internacionales expresaron su confianza en la capacidad del país para mantener las condiciones actuales de acceso al mercado de acciones, que es un factor clave en la clasificación.

Sin embargo, a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, MSCI también aclaró que revisaría su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, tales como controles de capital o de divisas.

Por ahora reclasifican los ADR, acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street. Las acciones de la Bolsa porteña quedan en stand by con tendencia positiva hasta que mejore el mercado de capitales local.

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