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Difícil encontrar un día así – Por: Ricardo Roa

De la histórica votación por el aborto en Diputados, al arranque del Mundial pasando por el paro de Moyano y el dólar que no para.

Difícil encontrar un día así: Diputados dio su apretado veredicto para despenalizar el aborto, comenzó el Mundial, hay un paro en marcha de Moyano que se nota pero del que se habla poco y una tormenta con el dólar que no para y que nadie termina de explicar por qué no para.

La votación en el Congreso terminó 129 a 125. No hubo una mayoría amplia y como siempre pasa con votaciones así unos celebrarán esa mayoría que por cerrada en otros casos no aceptarían valedera. Es una media sanción: falta el Senado, más conservador. El aprieto mayor pasa al peronismo que deberá decidir si acompaña o frena la onda verde.

De Diputados la ganancia mayor la sacan el kirchnerismo y la izquierda. Impulsaron sin fisuras o casi sin fisuras el aborto y son los mayores enemigos de Macri. Las malas noticias golpean sobre todo al Papa, que puso a su tropa a frenar el proyecto y fracasó. Más ácido para la relación con el macrismo, que obtiene un rédito a medias: fue el propio Macri quien abrió el camino a la ley y la ley, si es sancionada, será sancionada por Macri, algo que no quiso o que no se animó a hacer Cristina.

Macri puso el tema en discusión pero la discusión deja heridas en Cambiemos, como lo prueban las quejas y el enojo de Carrió. El macrismo se fracturó en la votación y el radicalismo votó casi unánimemente a favor. Los radicales fueron la clave de la votación que incluyó de todo: desde posiciones serias y fundadas hasta el oportunismo de falsos indecisos que sólo al fin descubrieron su voto.

En el medio, vimos otra vez la moda de tomar colegios de élite de la Ciudad que impulsan otra moda: modificar el lenguaje y reemplazar vocales por la e, con la venia del mismo rector del Buenos Aires. Alumnas que no hablan de mujeres sino de cuerpos gestantes: debieran decir cuerpes ya que cuerpos es sustantivo masculino. Y para hombres, mejor hombros.

Lo más profundo quedó encubierto por superficialidades, generalizaciones y fanatismos. Ruidos de los más radicalizados de uno y de otro bando a quienes no les importa si consiguen el efecto contrario al buscado. Si alguien oye a los talibanes antiabortistas casi se vuelve abortista. Y al revés.

Una de las cosas positivas de este debate o como quiera llamárselo es comprobar que los discursos extremos, gritoneados y agresivos alejan a quienes buscan acercar. Nada novedoso: los fanatismos son “piantavotos”. Es dato social para tener en cuenta.

Las exageraciones quitaron seriedad a la discusión. También algunas truchadas como la de Daniel Lipovetzky, de Cambiemos y jefe de la Comisión de Legislación. Difundió que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la misma a la que apelan habitualmente ex funcionarios kirchneristas denunciados por corrupción, se había pronunciado en favor del aborto. La maniobra fue desbaratada por otra dirigente de Cambiemos, la embajadora en la OEA Paula Bertol. Si esto lo hace un diputado, ¿qué queda para otros con menos responsabilidades?

Según Lipovetzky, un tenaz impulsor de la legalización, la CIDH respalda la idea de que un embrión no es persona. Es la discusión central: si un aborto es o no es equiparable a quitar una vida. Los antiabortistas dicen sin vueltas que abortar es matar. Y que hay que proteger la vida desde su concepción.

Nada parecido a lo que piensan los que están a favor del aborto. Un embrión no es equiparable a un ser humano porque si bien la vida comienza con la concepción, las características propias de una persona se adquieren a lo largo de la gestación.Interrumpir un embarazo no significa asesinar a nadie.

No hay consenso entre los científicos y tampoco hay consenso entre los dos bandos sobre las cifras de abortos clandestinos y sobre las muertes que producen los abortos clandestinos. Obvio, no hay registro de los abortos ilegales precisamente porque no son legales. Sí está claro que hay un negocio en eso y que eso pega sobre los más pobres, que tienen la tasa más alta de embarazos adolescentes.

El aborto es legal en casi todos los países desarrollados y en esos países que legalizaron el aborto la cantidad de abortos no subió y la mortalidad materna bajó. Prácticamente no hay muertes por abortos donde está permitido. Pero aún estos datos son puestos en duda por los militantes antiaborto. Todo o casi todo es propicio para la demagogia.

No es lo mismo estar a favor del aborto que estar a favor de despenalizar el aborto. Que no esté prohibido no fuerza a nadie a hacerlo. No se trata de imponer el aborto sino de permitir el aborto. Y que quienes decidan abortar tengan acceso a la salud pública. Ahora queda el Senado para definir. Si es por Pichetto, el Senado ya decidió: la ley es imparable.

Fuente: Clarín

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