deficit

Ahora la principal preocupación, es la sostenibilidad del gradualismo fiscal – Por: Valeriano Colque

La economía nacional representa la suma de las economías regionales. Sencillamente se podría interpretar que es así. Pero si se tomara el producto bruto geográfico (PBG), que computa el  valor de la producción de cada provincia, y sumara las 24 jurisdicciones, no obtendríamos como resultado el producto bruto interno (PBI), que es su equivalente a nivel nacional.

Claro que esto es un simple ejercicio teórico, porque de las 24 provincias, 9 no publican el PBG y otras tienen datos de 2004 o 2008. Algunas ni siquiera cuentan con oficinas dedicadas a la estadística. A estas carencias se suma la falta de coordinación entre Nación y provincias.

Los datos sirven para tomar decisiones. En 1968 nació el Indec, que en algunos casos trabaja solo y en otros, con las provincias.

Tras la intervención del kirchnerismo del Indec entre 2007 y 2015, la nueva gestión reanudó las valoraciones interrumpidas, como el índice de pobreza e indigencia, y recuperó credibilidad en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el principal indicador inflacionario.

Ahora, el Congreso nacional debatirá un proyecto del Gobierno y otro propio del Indec para reformar el organismo y evitar otra intervención política, principal exigencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) para que Argentina ingrese como miembro. Propone un consejo nacional de información estadística, con el Banco Central, académicos y ministros. Nombrará al titular del Indec (el personal técnico ingresaría por concurso) y controlará a institutos y agencias. El Indec tiene su propio plan y está en duda de que puedan unificarse.

Aunque el Indec recuperó credibilidad, se nota que hay problemas de coordinación con las provincias. Cuesta elaborar estadísticas absolutamente certeras; esto tiene que ver más con el personal heredado y con su funcionamiento.

Un caso es la tasa de actividad del Indec, que en el cuatro trimestre de 2017 tuvo una diferencia entre Buenos Aires (53,8 %) y Formosa (34,7 %) de casi 20 puntos. A menor actividad, menor será la tasa de desempleo.

Además, el Indec no cuenta con datos que debería ofrecer. Un ejemplo es el Informe de Trabajo e Ingresos, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que no está desagregado por actividad, lo que permitiría evaluar a cada sector por el empleo. Esto lo tiene el Ministerio de Trabajo, que incluye sólo al empleo formal y que no está claro que sea compatible con el Indec. Algunas provincias construyeron su matriz de insumo-producto, que sirve para estudios económicos y que muestra las relaciones productivas entre los distintos sectores.

La provisión de datos públicos es mayor, pero falta homogeneidad en el interior. Hay más información fiscal que con el gobierno anterior. Mejoró la periodicidad de la ejecución presupuestaria, que indica los ingresos y gastos de la administración nacional.

Ahora le toca el turno a las provincias, obligadas a regularizar datos ya que el pacto fiscal suscripto el año pasado las obliga a presentar datos al Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, que debe controlar el cumplimiento de la pauta y homogeneizar las información para hacerla comparable, algo que no se había hecho nunca. Las jurisdicciones más avanzadas son Córdoba y Mendoza. La verdadera incógnita está a nivel municipal. Hay provincias que no saben cuánto gastan los municipios.

Ante la falta de estadísticas públicas ¿cómo se relevan los baches públicos? Los empresarios buscan en los estudios privados los datos que les sirven para tomar decisiones. Cada uno según su perfil.

El empresario es gente de mucho olfato, conoce el terreno, pero utiliza los datos para evaluar el mercado. Por eso, las estadísticas más seguidas son las de nivel de actividad sectorial, empleo y desempleo. Hay otro grupo de ejecutivos interesado en lo público, que sigue los datos fiscales y del Estado. Y después está el inversor extranjero, que lo primero que busca es el riesgo país, la inflación, el déficit fiscal, la cuenta corriente, la balanza de pagos, el tipo de cambio, la actividad y el nivel de conflicto social.

Asimismo, se han generado “observatorios” que estudian la evolución de la actividad y de los costos en rubros como construcción, comercio, expendedores de combustibles, desarrollismo, construcción, metalúrgicas, transporte de cargas y la industria del software.

El interior tiene mucho déficit estadístico. En algunas provincias, las cámaras y entidades empresarias buscan generar sus propios datos, tanto para que las empresas tomen decisiones sobre sus negocios, como para el momento en que deben sentarse con funcionarios a discutir políticas.

Los empresarios del interior no están muy atentos a la información fiscal. Hubo una mayor preocupación cuando empezó a hablarse de la presión fiscal, pero fue espasmódico. El mayor interés se da más entre los ejecutivos de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy la principal preocupación es la sostenibilidad del gradualismo fiscal.

Sin ser una “lluvia”, la inversión crece. La Inversión Extranjera Directa (IED) alcanzó en 2017 al 1,9% del Producto Bruto Interno (PBI), casi el triple que el año previo y la mayor proporción desde 2012.

La suba de la IED durante el 2017 se explicó por un incremento en los flujos de deuda con casas matrices, con ingresos netos por 2.412 millones de dólares y una mayor reinversión de utilidades que sumó  6.860 millones de dólares.

En el cuarto trimestre de 2017, la inversión creció 20,7 % interanual y acumuló una suba de 11,3 % para todo el año. Además, la inversión en relación al PBI, se ubicó en 21,8 % entre octubre y diciembre del 2017, alcanzando el mejor nivel de los últimos siete años.

En otro orden, al 28 de febrero de 2018 los anuncios de inversión desde la asunción del presidente Mauricio Macri totalizaron 108.328 millones de dólares, y corresponden a 924 proyectos de 675 empresas. En lo que va de este año, se anunciaron 101 proyectos de 30 empresas por un monto estimado de 4.472 millones de dólares. 

Los números indican que la inversión se consolida como motor del crecimiento de Argentina. Este es el camino para generar más y mejor trabajo para todos los argentinos.

La construcción continúa mostrando un gran dinamismo, con alzas ininterrumpidas desde marzo de 2017. En los primeros dos meses de 2018 se destacó el aumento del 44 % en la venta de asfalto como reflejo del impulso de las obras viales. 

Además, en febrero, los despachos de cemento con destino al consumo del mercado interno totalizaron 924.000 toneladas, un nuevo récord.

También en febrero la producción de bienes de capital tuvo un fuerte crecimiento, resultado de la mayor producción de maquinaria agrícola (principalmente tractores), la sostenida demanda de la actividad de la construcción y del incremento en la producción de vehículos utilitarios.   

pie-Dr-Valeriano-colque

Comentarios

comments

Powered by Facebook Comments

avatar

About Daniel Salmoral