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El debate sobre el aborto: ¿Es debate? – Por: Martín Risso Patrón

El debate previo fuera del Parlamento

Hay en estos momentos profesionales de toda profesión, que opinan en los foros públicos sobre el aborto, como debe ser. Escuché exposiciones en el Congreso, sin estado parlamentario, a personas, aludir a la despenalización irrestricta de ese acto quirúrgico a favor, y en contra. Asisto, entonces, a una exposición bífida, que puede quedar sintetizada en lo siguiente:

-NO abortistas: “Defender la Vida

-SÍ abortistas: “Defender el Derecho Supremo de la Mujer a matar porque se trata de su cuerpo físico”.

-NO abortistas: “Educar y prevenir el embarazo no querido“.

-SÍ abortistas: “Arreglar el sistema de Salud para que la Mujer aborte”, como un supremo deber del Gobierno [dicen, falazmente, “el Estado“] para garantizar la Suprema Libertad de Matar y seguir adelante.

-NO abortistas: “Planificar alternativas de solución para que el niño nacido y no querido tenga una familia“.

-SÍ abortistas: “Matar”.

Paisanos

La Ciencia ha demostrado hasta el cansancio, que el embrión desde su concepción, tiene características humanas, por el sólo hecho de haber recibido dos cosas, desde el punto de vista genético: 1] Recibió, desde el encuentro entre óvulo fértil y espermatozoo fertilizador, las características del único Género a considerar: El género humano, y 2] Recibió la dotación genética del sexo [XX>Mujer, XY>Hombre]; en ambos casos, la Genética demuestra que, sin Vida, eso no es posible. Imposible concebirlo como un proceso mecánico, o un proceso administrativo. Es un proceso vital.

Por lo tanto, considero que, discutir sobre la legalidad del aborto o su ilegalidad, es entrar en un proceso de discusión sin fin. Desde el punto de vista de la Lógica, “argumentar” teniendo como base irreductible el “Derecho Supremo de la Mujer a determinar sobre su cuerpo”, incluyendo llevarse de por medio la Vida, constituye una premisa falsa, puesto que, en el Estado de Derecho [espacio de convivencia republicana, como el nuestro, que emerge de la Moral en sentido jurídico], está radicada firmemente su defensa irrestricta, constituyendo delito punible penalmente. Además, anteponer un derecho subjetivo particular por sobre un derecho genérico, constituye un agravio jurídico al principio de vigencia plena y absoluta defensa de un bien jurídicamente protegido de carácter difuso, como es la Vida.

Mentiras

En la discusión difundida por los medios de comunicación social a la que asisto como un simple ciudadano de a pie, el error está en considerar como premisa estadística “la muerte de cientos de miles de mujeres que abortan en condiciones que implican su muerte“, y que “el Estado” debe evitar, proporcionando tecnología, Ciencia y esfuerzo presupuestario destinados a garantizar que el asesinato agravado de un Ser Humano, se lleve a cabo para garantizar la supervivencia de sus asesinos. Asesinato agravado, por el más grave de los agravios: Porque se comete sobre un ser indefenso, sujeto de máximo cuidado según el plexo normativo del Estado de Derecho y la Constitución Nacional y los Tratados internacionales suscritos por nuestro País.

Por lo afirmado aquí, me parece que, entregarse, desde la Defensa de la Vida, a una discusión sobre si el aborto debe ser tenido en cuenta para ser legalizado, es darle lugar al conjunto de sinrazones también señalado en este texto.

No es posible discutir si la muerte de un ser humano debe ser legalizada cuando un colectivo social limitado “sienta” que, de ser concretada [en este caso el aborto], se pone en riesgo la salud o la vida del asesino o asesina. Sobre el aborto, no hay discusión posible. Es un asesinato con todos los agravantes. Eso, no se discute.

[Y eso que aún falta el debate parlamentario]

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