Peronistas salteños, remando en un mar de dulce de leche – Por: Daniel Salmoral

La campaña electoral en Salta, aunque parezca descabellado hablar de ello cuando falta más de un año largo para que se habiliten las urnas, marcha viento en popa, tal cual desde estas columnas lo adelantamos desde hace ya mucho tiempo, cuando aseveramos que el año 2018 sería de abrumador andar electoral.

Si bien no de manera formal, los encuentros políticos se multiplican en todos los ámbitos y los nombres para las principales candidaturas,ya son de uso común entre aquellos ciudadanos que saben que deben interesarse por lo que pase en la política, aunque más no sea en defensa propia.

Por ahora, algunas cosas ya se saben están en marcha: 1) Que Juan Manuel Urtubey será candidato a presidente de la Nación por el peronismo no kirchnerista y 2) que para la gobernación de Salta, más allá de que tengan chances o no de lograr el objetivo, ya hay, al menos en estos tiempos, siete dirigentes anotados para esta nada sencilla tarea.

A saber, los aspirantes provinciales 2018 son: Gustavo Sáenz por Cambiemos; Sergio “Oso” Leavy, por el Partido de la Victoria; Miguel Nanni, por la Unión Cívica Radical; por el peronismo, Miguel Isa; Pablo Kosiner; Carlos Parodi y Javier David, mientras que Alfredo Olmedo lo haría por un partido que solamente él sabe como se llamará.

Seguramente que a esta lista habrá que agregar, más adelante, el nombre de un dirigente conocido del Partido Obrero que, en representación de la izquierda, llevará su propuesta gubernamental.

Según los primeros sondeos que se han conocido por este tiempo, los mejores posicionados serían Sáenz en primer lugar, seguido por Leavy, atrás de este aparecería Isa. Más atrás Olmedo, y luego se ubicarían Kosiner, Nanni y David, cerrando la grilla Parodi, el ex jefe de Gabinete.

Para los encuestadores, si bien aclaran que estos números son los primeros, destacan que el “no sabe/no contesta”, marcha cómodo en primer lugar, sacándo una considerable diferencia sobre los candidatos reales.

Ante este primer escenario visible, resulta lógico imaginar que el mayor desafió para llegar al Grand Bourg y suceder así a Juan Manuel Urtubey, lo tendrá el peronismo.

El Gobernador ya ha dejado claro en reiteradas oportunidades, que él no bendecirá a ninguno.

Los peronistas que quieran sucederme, que salgan y le hagan llegar a los salteños sus propuestas para que sean ellos quienes decidan. No esperen que yo bendiga ni maldiga a nadie”, habrían sido las palabras que llevaron angustia a algunos y alivio a otros.

Urtubey, embarcado de lleno en instalar definitivamente su candidatura presidencial, se ha desentendido del proceso electoral salteño, y ha confirmado entonces que cada uno tendrá que jugar a cara o cruz sus chances, utilizando para ello sus propios dotes de seducción.

De qué valdría que Juan (Manuel Urtubey) salga a decir cuál es su candidato, si a estas alturas la gente (los ciudadanos) toman sus propias decisiones y eligen por encima de que alguien, por más gobernador que sea, le indique a quien deben votar. Los tiempos de la obediencia partidaria y de los caudillismos pasaron. Urtubey se encargó en estos años, aunque algunos no quieran darse por enterados, de terminar con esta práctica de decirle a la gente que hacer o no hacer”, afirmó con vehemencia uno de sus asesores políticos.

Entonces, huerfano de padrinazgo, al PJ le queda como casi única salida, armar una estrategia inteligente a fin de no atomizar los votos.

Manuel Santiago Godoy, el titular de la Comisión de Acción Política pejotiana, y quien se ha puesto al hombro el armado electoral, al menos en estos primeros tramos, está convencido de algo que trata de hacer entender a todo el arco peronista vernáculo: “Si no vamos juntos con el “Oso” Leavy, seremos presa fácil de Gustavo (Sáenz)”.

Su análisis, es simple, acertado y realista.

Él lo vivió en carne propia en la pasada elección del 2017. Leavy, cansado de los destratos recibidos por parte de sus “primos” del PJ, dio un portazo y se fue con su partido y sus votos a armar otra tienda electoral y le fue de maravillas.

No sólo logró la banca nacional que buscaba, sino que además consiguió escaños legislativos a lo largo y ancho de la provincia, sobre todo en la Capital, donde terminó humillando al peronismo que, a duras penas, logró salvar el “honor” sentando sólo un diputado (el propio Godoy), también un sólo concejal (Ernesto Alvarado), en el recinto legislativo de avenida República del Líbano.

Oso bonito”, “Osito cariñoso”, son algunos de los “mimos” que por estas horas le acercan al diputado nacional kirchnerista, para “ablandar” su corazón y ver si consiguen que vayan de la mano al comicio que viene.

Leavy, por su parte ha dicho que no tiene problemas en hablar con todos, pero aclarando que sus “límites son Gustavo Sáenz y Mauricio Macri”, y también que está trabajando por la candidatura a gobernador y no a vice.

Quiero ser gobernador no vice. Hablaré con todos los que quieran, pero no vengan a decirme que me quieren como compañero de fórmula, porque no aceptaré”, ha dicho el tartagalense de manera cristalina.

La necesidad del peronismo de no perder otra elección, sobre todo en Capital, lo obligaría a aceptar, llegado el momento, lo que el “Oso” le exija.

Esta realidad, muestra, de manera descarnada y dolorosa para la dirigencia peronista, lo que fueron estos once años de liderazgo de Urtubey.

En más de una década, el peronismo, de su mano, no fue capaz de generar un dirigente (al menos uno) capaz de conservar la gobernación cuando él ya se haya ido.

Lo que pasa es que Urtubey siempre tuvo un proyecto personal y todo lo que hizo en estos once años desde la gobernación, fue afianzarlo. Nunca pensó en el partido ni en lo que venía después. Por eso no le importa lo que llegue ni quien venga”, dijo con resignación y un dejo de bronca, un peronista que confesó su desilusión por lo que imagina vendrá en su partido.

Miguel (Isa) es muy conocido pero no creo que con eso le alcance para ganarle a Gustavo Sáenz. Dejó muchas promesas incumplidas y el “Oso” Leavy representa lo peor del pasado que es Cristina (Kirchner)”, dijo otro en la misma mesa de café.

Frente a ese panorama no hay que ser visionario para darse cuenta que el peronismo, al menos en Salta, si quiere conservar el gobierno, deberá remar en un “mar de dulce de leche”.

Gustavo Sáenz, a todo esto, sólo reniega por estos días, con las obras mal realizadas del “Corredor de la Fe”.

Acerca de la foto con el ahora interventor de su ex partido, Luis Barrionuevo, y que levantó suspicacias entre la tropa grandbourdiana, le restó importancia diciendo: “Todos saben que desde hace años con Luisito somos buenos amigos”.

De todas maneras, la ausencia de Macri para el cumpleaños de la ciudad, despertó dudas y dejó este interrogante: ¿Macri no vino porque las obras del Corredor no se terminaron, o porque le molestó sobremanera la foto con el dirigente gastronómico?.

Su gente bajó temblores y sobre su futuro político, uno de sus asesores más cercanos aseguró que en Sáenz, sólo “la serenidad y la confianza anidan en su corazón”. ¿Será?

 

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