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Se cumplen 42 años del secuestro y desaparición del exgobernador Miguel Ragone

Este domingo 11 de marzo, se realiza el acto en homenaje al “Médico del Pueblo”, en la localidad de Cerrillos, al cumplirse 42 años de su magnicidio.

Se cumple un nuevo aniversario del secuestro y desaparición del exgobernador constitucional de Salta, Miguel Rogone. Han pasado 15.330 días desde aquel verano del 11 de marzo de 1976 cuando un grupo armado lo secuestró a poco menos de 100 metros de su domicilio ubicado en la zona del monumento al general Güemes.

Clotilde Suárez de Ragone, la viuda de 97 años, todavía no sabe qué pasó y dónde están los restos mortales de su amado esposo. El juicio y castigo a los acusados del magnicidio no ha sido suficiente para mitigar el dolor de sus hijos, nietos y bisnietos. Sin embargo, la familia todavía abriga la esperanza de encontrar sus restos mortales para darle cristiana sepultura.

La desaparición del “Médico del Pueblo”, como lo bautizó la gente, se produjo cuando la nación se debatía en un clima de mucha incertidumbre por las luchas intestinas dentro del peronismo, el accionar de la guerrilla, la debacle de la economía, la debilitada gestión de la presidenta María Estela Martínez y la sed golpista de los militares. Con este poderoso cóctel las fuerzas armadas lograron su cometido el 24 de marzo de 1976.

El golpe de Estado abonó el terreno para que no se pudiera desentrañar lo que había ocurrido con Ragone. Mucho se habló y se escribió por aquellos días acerca de quienes pudieron ser los autores materiales del magnicidio. Un falso comunicado de Montoneros fue utilizado por los militares como disparador y medio propagandístico para adjudicar el crimen a esa organización guerrillera. Se decía que el médico era zurdo y que lo habían asesinado por haberse negado a integrar la cúpula de esa célula, cuyos miembros lo habían visitado días antes.

En el juicio que se desarrolló a los policías y militares imputados, entre 2010 y 2011, la Justicia Federal probó que nada de eso era verdad, que Ragone había sido víctima del terrorismo que las fuerzas armadas habían instalado en el país a partir de la muerte del presidente Juan Domingo Perón, el 1 de julio de 1974. Los jueces también determinaron que el dirigente peronista era un perseguido político y que quedó en la mira del aparato represivo a partir del 23 de noviembre de 1974 cuando la viuda de Perón lo destituyó del cargo de gobernador de Salta que había asumido el 25 de mayo de 1973.

Los militantes de la agrupación que lideraba Ragone y sus familiares atribuyeron su caída al accionar de la derecha peronista de Salta que desde el primer día se empeñó en no dejarlo gobernar. “Estamos convencidos de que estos grupos actuaron en connivencia con los genocidas para hacer desaparecer a mi abuelo”, sentenció Fernando Pequeño Ragone.

La causa estuvo paralizada hasta el retorno de la democracia, en 1983, pero no fue mucho lo que se pudo hacer. Con la sanción de las leyes de obediencia debida y punto final, durante la gestión de Menem, el expediente quedó otra vez inmovilizado en el Juzgado Federal. El caso Ragone recién pudo ser reactivado a partir de 2006 con la derogación de esas normas por parte del presidente Néstor Kirchner

El ataque

El 11 de marzo de 1976 Ragone salió de su domicilio del pasaje Puló 146, minutos después de las 8. Lo hizo en su automóvil y se dirigía al hospital San Bernardo para cumplir con su tarea de médico. A los pocos metros dobló hacia la izquierda y tomó la calle Del Milagro que lo conduciría directo hasta el nosocomio. Cuando se aprestaba a cruzar el primer pasaje (San Lorenzo), un auto que descendió en bajada, del lado del cerro San Bernardo, lo chocó a la altura del asiento trasero.

El Peugeot 504 avanzó unos metros por Del Milagro y se detuvo frente a una inmobiliaria. Allí el médico fue abordado por dos personas que descendieron del vehículo que provocó el choque. Se escucharon disparos, lo que alertó a Margarita Leal, empleada de la inmobiliaria. La mujer abrió la puerta y cuando sacó medio cuerpo recibió un tiro en el hombro. Un testigo advirtió que Ragone era arrojado para el asiento trasero y el delincuente que tomó el volante del Peugeot arrancó a toda velocidad. Metros más adelante, antes de atravesar el pasaje Apolinario Saravia, los secuestradores vieron en la vereda a un hombre con los brazos en alto que pedía que detuvieran la marcha. Era el almacenero Santiago Arredes, quien recibió un certero disparo en el corazón. “Dejen a ese hombre por favor”, exclamó el hombre antes de caer fulminado en la puerta del negocio.

Cerca del mediodía el auto del médico apareció con manchas de sangre en el acceso al viejo matadero del pueblo de Cerrillos. Allí se levantó un monolito donde todos los años se rinde homenaje al exgobernador. Ese mismo día el entonces juez federal Ricardo Lona entregó a la viuda uno de los zapatos que su esposo había perdido al momento de ser secuestrado. La familia denunció a Lona por considerar que fue cómplice de lo ocurrido con Ragone. La Justicia Federal lo procesó y la causa ya fue elevada a juicio.

Fuente: l Tribuno

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