Mauricio-Macri-a-60M

La racionalidad es el único camino – Por: Julio Bárbaro

Habría una lógica indiscutible cuando un economista o un pariente intelectual te dicen que la inflación es el fruto de gastar más de lo que producimos. Estamos todos de acuerdo. Ahora, hay otra lógica más concreta y desagradable que dice que si producimos lo mismo pero algunos tienen mucho más y otros tienen mucho menos, la distribución de la ganancia algo tiene que ver. La distancia entre el que más tiene y el que menos tiene es, en los últimos cuarenta años, lo que más creció.

Mauricio Macri dice combatir la pobreza desde su convicción de que la concentración económica no molesta, no daña, es buena. Mientras otros, entre ellos yo, pensamos que va a terminar elevando aquello que promete combatir. Entre el marxismo que quería dividir todo y los liberales que sueñan con quedarse con todo, en medio de esos extremos transita el mundo. Se habla poco de los países nórdicos, como de todos aquellos que generen éxito sin pasar por las horcas caudinas del mercado desbordado. Desde la revolución industrial en Inglaterra hasta la socialdemocracia hay un largo camino con debates y sublevaciones que terminan en una Europa integrada. Con darse una vuelta por Estados Unidos y ver a los caídos deambulando como fantasmas, luego ir a Europa y encontrar una sociedad de bienestar, con ese solo viaje alcanza para definir la situación del mundo y del ser humano en él.

Somos una sociedad indefensa que recibe los supermercados franceses que ellos no permiten operar en París. Ellos defienden el pequeño comercio, son una sociedad pensada, meditada, racional, que limita al grupo grande en su vocación de destruir a los pequeños comerciantes. Esa lógica es indiscutible, les permitió mantener a la mayoría de sus habitantes dentro del sistema. A los estadounidenses no les molestan los caídos, Europa se hace cargo de ellos. Recorrer Londres, Roma o París lo muestran, el resto es conocido. Y ni hablemos de Israel, donde el socialismo de los kibutz, el mercado y el Estado compiten en su exigencia de perfección. Una sociedad donde la racionalidad se impone y la convierte en eficiente.

Si detenemos la inflación permitiendo a las grandes empresas que ganen sin límites y obligando a los ciudadanos a pagar tarifas superiores a sus posibilidades, si seguimos en esto, no sucederá lo que propone el nefasto Raúl Zaffaroni, pero no tenemos por delante, en mayor o menor plazo, más que el incremento de la miseria y el riesgo de un nuevo default.

Fuente: El Tribuno

Comentarios

comments

Powered by Facebook Comments

avatar

About Daniel Salmoral