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El PJ debe renovarse, pero aún deambula entre sombras – Por: Daniel Salmoral

Ha pasado un poco más de un mes de este año 2018, y la gran elección general del próximo año ya comenzó a a ocupar la atención no sólo de quienes viven de manera directa de su quehacer, sino también de un sector de los ciudadanos de a pié que entienden que por más que ellos no quieran “meterse” con la política, ésta igual se “meterá” con ellos.

Desde estas columnas, hace tiempo ya que venimos sosteniendo que este año será de intenso tránsito político y al parecer no nos equivocamos porque ya han comenzado a aparecer los primeros signos de lo que será la lucha electoral en 2019, tiempo donde se llevará a cabo el gran comicio nacional.

Ya a fines del año pasado, un rumor comenzó a ganar cuerpo y cada día que pasa se consolida: el peronismo, el verdadero dicen algunos, está prácticamente convencido que le será muy difícil ganar las presidenciales del año venidero, por eso es que sus principales referentes están buscando un lugar para hacer “el aguante”, hasta que tiempos más favorables para ellos soplen por estos lares.

Sólo el busquerío irresponsable que arrastra las hilachas de un cristinismo famélico y marginal, insiste con la idea de salir a darle batalla al “dictador” Mauricio Macri quien ya los ha derrotado en dos oportunidades.

No obstante esta realidad, “los viudos y viudas” de Cristina Kirchner insisten en que ante la “caída inminente” del gobierno de Cambiemos, ellos deben estar preparados con su jefa política al frente para reencauzar a la Argentina hacia “el futuro de grandeza que alguna vez Néstor y Cristina soñaron para todos nosotros”, aseguran sin sonrojarse.

Más allá de estos delirios K, lo cierto es que para el resto del peronismo el armado de una corriente renovada no resulta sencillo debido a que buena parte de sus protagonistas no logran ponerse de acuerdo sobre cómo y por dónde arrancar.

Aún cuando no lo reconocen de manera pública, en cenáculos reservados se animan a expresar que el turno electoral venidero seguramente les será nuevamente adverso, por eso imaginan que sus verdaderas chances presidenciales recién estarán dadas en el año 2023.

Para el peronismo de los Urtubey y los Pichetto, por ejemplo, Cambiemos con el propio Macri o María Eugenia Vidal ya tienen ganada, salvo que pase un cataclismo, la elección presidencial del año venidero.

Llegan a esta conclusión con sólo mirar el intestino pejotiano.

Totalmente atomizado, copado por delincuentes disfrazados de dirigentes, falto de propuestas alternativas creibles y por sobre todo sin rostros confiables para mostrar en las principales candidaturas, sostienen aunque de manera silente, que hoy el peronismo es una máscara despintada de lo que fuera en otros tiempos que por estos días aparecen demasiado lejanos.

¿Cuánto tiempo deberá pasar para que los peronistas nos demos cuenta del daño tremendo que nos causaron Néstor y Cristina Kirchner?”, fue la pregunta cargada de culpa que se formulaba un conocido dirigente peronista salteño.

Su pregunta condensa buena parte del pensamiento de un importante número de hombres y mujeres PJ, que entienden que estos doce años pasados bajo el ideario K, fueron los peores para el país y su partido.

Con dirigentes impresentables muchos de los cuales aparecen más en la sección de policiales o judiciales de los medios gráficos, el peronismo necesita como el aire, marchar rápidamente en busca de un destino venturoso.

Pablo Kosiner, el diputado nacional salteño que preside el bloque “Argentina Federal” en el Congreso y que por ahora contiene a 35 legisladores que marcan diferencias importantes con el kirchnerismo, asegura que sería ocioso echar culpas al pasado reciente para justificar que el “neo” peronismo no pueda encontrar otro rumbo todavía.

Estamos trabajando para superar al kirchnerismo y mostrarnos como un movimiento creíble ante los argentinos”, sostuvo en una entrevista en el programa “7 PM” por FM Pacífico, y agregó que lo primero que el peronismo debe garantizar ahora, es que el gobierno de Cambiemos pueda gobernar sin ningún tipo de interrupciones hasta el último día de su mandato, en lo que constituye una diferencia notable con la tropa K que busca por todos los medios la desestabilización.

Esta es ya por si misma, una clara muestra que una parte importante del peronismo está en el camino de la verdadera renovación.

En Salta en tanto, el gobierno de Juan Manuel Urtubey otra vez tuvo que lidiar con el tema de las inundaciones al igual que cuando recién asumió su primer mandato.

La miseria que se vió en las imágenes de los inundados “que perdieron otra vez la nada que tenían”, como dijo el Gobernador, es una clara muestra de que algo nuevo se deberá hacer por ellos si se quiere que estas terribles tragedias dejen de tener a los más pobres entre los pobres como sus protagonistas.

La imposibilidad de que el ahora gobernador vaya por una nueva reelección, abre un abanico de posibilidades entre la dirigencia política lugareña, aunque hasta ahora el único nombre que suena para heredar el principal despacho del Centro Cívico Grand Bourg, es el del intendente Gustavo Sáenz.

En las entrañas del poder provincial se escucharon algunos, pero ninguno logró provocar aunque sea un entusiasmo mínimo en algún sector de la sociedad, y menos aún entre los afiliados peronistas.

Si bien todavía falta bastante para la elección, bajo el tinglado grandbourdiano hay preocupación porque ningún nombre despierta expectativas hasta ahora y ya quedó en claro en el comicio del año pasado, que los candidatos “Sprayetes” fracasan “con todo éxito” llegada la hora de la verdad.

Así las cosas, habrá que esperar hasta el 1 de Marzo para que la actividad política municipal comience a funcionar a pleno, luego que el Intendente deje inaugurado de manera oficial el período legislativo en el Concejo Deliberante.

En la provincia, habrá que aguardar hasta el 1 de Abril.

Párrafo final para la investigación que se lleva adelante por el intento de amedrentamiento al jefe comunal capitalino, que la Justicia deberá investigar a fondo y castigar con todo el rigor de la ley a quienes osaron llevar adelante tamaño delito.

Ni el propio Sáenz ni los vecinos de Salta, merecemos convivir socialmente con tamaña delincuencia.

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