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Urtubey disfruta de sus vacaciones y a Salta la endeudaron hasta el 2030 – Por: Alberto Fernández

Lindo como perfila este año 2018. Se anticipa “cautivador” desde su inicio, con un escenario digno de análisis desde las conductas de nuestros gobernantes.

Si bien toda la atención está puesta en las medidas y anuncios que se generan desde el gobierno nacional y que irremediablemente impactan al momento en las provincias, no existe motivo para descuidar lo que ocurre puntualmente en Salta, ni mucho menos alejar la mirada de los problemas sociales y económicos que en la última década y pese a las posiciones pendulares del gobierno de Juan Manuel Urtubey, no han podido superarse.

Esta visión del “pago chico” dejará sin dudas la amarga sensación de que en esta tierra de gauchos, pasan los años y la gente aumenta sus penas y no suma ni una vaquita. Al contrario: se endeuda involuntariamente según el humor político del gobernador y pese a ello, el progreso y la prosperidad adquieren una dimensión inalcanzable para la mayoría de la gente, salvo para todos los funcionarios de Urtubey que, sin nada de idoneidad pero con mucha fidelidad al modelo, aseguraron su pasaje en primera clase desde cualquier lugar de la función pública. “Quedate tranquilo que de este gobierno no se va nadie. Urtubey no abandona” le habían dicho alguna vez a un ex ministro que hoy sigue disfrutando sus jugosos ingresos estatales y pasa su tiempo  entre su mansión en Valle Escondido y la Casa de Salta en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires.

Pero sin revolver demasiado el pasado reciente, el análisis debe sostenerse en la actualidad y lo que viene en estos próximos dos años que marcarán también el fin de una época, nada esplendorosa por cierto, para Salta y sus habitantes.

Mientras el gobernador disfruta sus vacaciones  junto a su esposa Isabel Macedo en las playas de Punta del Este, aquí en la provincia, inundaciones y desastres climáticos de por medio, los funcionarios que quedaron a cargo estudiaron y aprobaron sin más trámites la mejor manera de endeudarla por los próximos 15 años.

Es que sin más gestión que la publicación en Boletín oficial, el Gobierno creó un Programa de Emisión de Letras del Tesoro por un valor de hasta casi $ 2.400 millones de pesos o su equivalente en moneda extranjera.

Con este programa, la Provincia aumentó 21,5% su nivel para emitir deuda a corto plazo, y con altos intereses, un mecanismo para nada desconocido por el mandatario salteño ya que el año pasado Urtubey había emitido 9 series de letras del tesoro, por un monto de $5.895.000.000

Sin ponerse colorado Urtubey argumenta que la crisis actual obliga a este tipo de acciones, pero no culpa a Macri sino “a la herencia”, la fiesta del kirchnerismo, (donde él fue un invitado de lujo por muchos años) y que  ahora hay que pagar.

¿Y ahora quien es el mendigo?

Ya nada asombra en la conducta de nuestro gobernador. Su vida es una sucesión de volteretas políticas y una permanente reinvención de su vida pública, que le aporta una miserable cuota de frivolidad a su vida privada.

Pero sin alejarnos del análisis hay otros elementos que preocupan en el esquema socio económico de la provincia, donde la situación financiera es tan delicada, que la Nación tuvo que darle un salvataje de $1.100 millones de pesos.

Antes de eso, en diciembre, el Grand Bourg tuvo que hacer frente al vencimiento de tres letras del tesoro por una suma de $2.100 millones de las deudas anteriores.

Para este año,  sólo los vencimientos que operan en febrero y marzo suman 1400 millones de pesos, es decir 300 millones de pesos más que la ayuda reciente que envió la Nación.

De marzo en adelante operan otros vencimientos mensuales que van desde los 500 a los 800 millones de pesos, con intereses que superan el 27%. Los números no son nada alentadores en un escenario de ajustes y reducción del gasto según dictan las políticas nacionales. La Provincia se comprometió a continuar con las políticas para reducir el déficit fiscal que tiene, pero a decir verdad en “un Gobierno donde nadie se va”, el ajuste solo recae en los trabajadores y no en la clase política.

Es evidente que la ayuda del gobierno nacional no alcanza ni siquiera para llegar a mediados de año y que será necesario “tocar puertas y mendigar” en Buenos Aires.

El mendigo, como Urtubey había calificado al intendente Gustavo Saenz por gestionar ante Nación, fondos de obras públicas para la ciudad de Salta, resultó ser menos bravucón, más cauteloso y mucho más eficiente que el, hasta hace poco, salteño presidenciable.

Fuente: danielsalmoral.com

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