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2017 fue un año de recuperación, aunque no para todos fue igual – Por: Valeriano Colque

Después de cuatro años de recesión, 2017 fue un año de recuperación, aunque no todos los sectores se movieron al mismo ritmo y, en algunos casos, como el consumo, los números positivos tardaron en llegar.

Sin embargo, hubo algunas actividades que encabezaron la reactivación dispar que vivió la economía argentina y que, en general, quedaron bien perfiladas para 2018, a la espera de que la mejora se extienda al resto de los sectores.

La construcción. El desempleo del sector siempre amplifica el ciclo y, en la recuperación, generalmente es el primero en reactivarse, de la mano de la obra pública.

Luego de un 2016 bastante malo, se recuperó todo lo perdido a nivel nacional y en algunos lugares se superó la marca del año pasado, mirando los indicadores del empleo registrado.

En el país, se sumaron más de 52.000 operarios, con una suba de 9,2 %.

La obra pública despegó a fines de 2016 y hay muchos proyectos en marcha y en licitación para 2018. Los trabajos privados vienen más rezagados, pero en los últimos meses se empezaron a mover. El consumo de asfalto creció 80,9 % interanual, y el del hierro, 28,2 %.

11,6 % Fue el crecimiento acumulado a octubre de 2017 del indicador sintético de la actividad de la construcción (Isac) del Indec, frente a igual lapso de 2016. En todo el año pasado, había caído 12,7 %.

La venta de autos. En el marco de un sector comercial deprimido o con una muy leve recuperación, la venta de vehículos nuevos y usados se destacó durante 2017.

La tendencia creciente había comenzado en 2016, pero en el año que cierra se profundizó y, según la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara), en 2017 se vendieron más de 900.000 unidades, el segundo máximo histórico.

En los primeros 11 meses del año se patentaron 852.3126 cero kilómetros en el país, 27,3 % más que en 2016 (cuando habían crecido 10,2 %). Pero el dato sobresaliente es que las exportaciones a Brasil crecieron 30,1 % en el mes. El total de las exportaciones en lo que va del año subió 16,4 %.

En el sector de los usados, las transferencias crecieron 17,3 % y totalizaron 1,6 millones de vehículos, con una estimación de 1,75 millones para todo el año.

Las concesionarias advierten de que, pese al mayor volumen, la rentabilidad bajó debido a los fuertes desencuentros de las terminales.

Las concesionarias terminan el año con la segunda mejor marca histórica de venta de autos cero kilómetros.

El “software”. El sector tecnológico es uno de los de mayor dinamismo en la economía. En 2017, todas las firmas productoras de software tuvieron un crecimiento promedio real de entre 15 y 17 %.

Pese a las limitaciones en la oferta de profesionales calificados, el sector pasó de algo más de 10.000 trabajadores a 12.000 en diciembre. Y está en condiciones de seguir creciendo si aparecen perfiles. El año próximo espera llegar a 15.000, para lograr la meta de 20.000 empleos en 2020.

La maquinaria agrícola. De la mano de un sector agropecuario con mejores números y luego de varios años de freno a la inversión, las ventas de equipos para la producción primaria se dispararon en 2017. Según el Indec, en los primeros nueve meses del año se vendió 35 % más de unidades que en el mismo período de 2016.

La inversión nacional en maquinaria ronda los 1.900 millones de dólares, la más alta de la última década, por la descapitalización de los años anteriores y la mejora en el poder de compra de los granos. Esto implica un crecimiento de 50 % en dólares respecto a 2016 y de 90 % con relación a 2015.

El mayor crecimiento se produce en cosechadoras y tractores y en productos importados que, en facturación, ya representan la mitad de todas las ventas. Para 2018, este crecimiento se desaceleraría, porque se redujo el poder de compra de los granos y porque 2017 fue excepcional.

Producción agropecuaria. Luego de la devaluación de 2015, la baja de retenciones y la liberación de las exportaciones, 2016 había sido el año de los granos y 2017 logra una producción récord. La cosecha 2016/2017 de trigo del país fue récord y la actual sería la segunda, con 18 millones de toneladas.

 

La cosecha global rondará los 124 millones de toneladas, con un aumento del 8 %. En 2017 también se destacó la carne bovina, uno de los sectores más postergados en los últimos tiempos.

Las exportaciones fueron las más dinámicas desde 2009, con un volumen que creció un 30 %, en un mercado en el cual el stock está aumentando.

El sector cárnico mejoró la rentabilidad y aumentó la inversión, junto con un incremento del consumo per cápita: 116 kilos de carne bovina, porcina y aviar por año.

También se destacó el garbanzo en la primera mitad del año, con una cosecha récord a fin de 2016, que había llegado a 140.000 toneladas y se vendió a lo largo de 2017 con buenos precios. Este año, se esperan cerca de 75.000 toneladas, aunque los precios se mantienen.

Mercados financieros. En un sistema financiero en franco crecimiento, hubo dos herramientas que sobresalieron. Para los tomadores de crédito y los bancos, los préstamos hipotecarios en Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), que ajustan por inflación. El monto otorgado en préstamos hipotecarios ajustados por UVA desde el lanzamiento de este instrumento llegó a 44.800 millones de pesos. En 2017, se agregaron prendarios y personales ajustados

Para los inversores, las Letras del Banco Central (Lebac) fueron el producto estrella, en un mercado con subas generalizadas. El índice Merval, con las acciones líderes que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, ganó más de 60 % en pesos.

Los créditos hipotecarios se dispararon a partir de tasas reales bajas. En noviembre de 2017, el stock fue de casi 110.000 millones de pesos, y sumó 50.350 millones en el año, con un alza interanual de 91 %. Según el Banco Central, los préstamos en UVA suman el 90 % de los otorgados a personas físicas.  Para los inversores, las tasas de Lebac, que terminaron el año en 28,75 %, fueron la mejor combinación de rendimiento y riesgo, en un mercado en el que el dólar recién se movió al final. Con la flexibilización de las metas de inflación y la suba del tipo de cambio, las tasas podrían ceder un poco en los próximos meses.

Mercado aerocomercial. Bajo el nombre “la revolución de los aviones”, el gobierno nacional puso en marcha un ambicioso plan para incrementar el uso del transporte aéreo. En cabotaje, la intención es duplicar la cantidad de pasajeros en 2019.

El desembarco de nuevas aerolíneas, entre ellas las low cost, es una de las claves. Ya se otorgaron nuevas rutas a Andes, American Jet, Alas del Sur, Avianca, Norwegian y Flybondi. Y habrá más en los próximos meses.

Una de las claves es la incorporación de vuelos que no pasen por Buenos Aires.

La compañía ya cuenta con 170 frecuencias semanales desde el aeropuerto Taravella. Además, Copa acaba de duplicar frecuencias hacia Panamá y poco tiempo largará Flybondi con destinos locales e internacionales.

A mediados de 2018, en tanto, Norwegian empezará con 15 destinos desde Córdoba, de un total de 152 autorizados.

Toda la nueva oferta se agrega a los destinos internacionales existentes que operan Sky, Latam, Gol y Air Europa a Santiago de Chile, Lima, Montevideo y varias ciudades de Brasil.

En 11 meses de 2017, se transportaron 11,8 millones de personas en vuelos de cabotaje (16 % de aumento interanual) y 13,4 millones de pasajeros para las conexiones internacionales.

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