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Juan Manuel Urtubey: La derrota lo cambió todo – Por: Daniel Salmoral

El resultado de la elección de renovación legislativa en Salta, modificó, seguramente para siempre, el concepto, la valoración política y hasta el afecto que Juan Manuel Urtubey tenía sobre varios de sus funcionarios quienes, por su falta de compromiso con la gestión, su amateurismo y su evidente miopía política, provocaron que uno de los hombres llamados a salvar al peronismo de las garras de un kirchnerismo en retirada, viera malogrado sus sueños, al menos por ahora, de erigirse en la esperanza “blanca” de un movimiento como el que fundara Juan Domingo Perón, quien en estos tiempos se debate entre un pasado reciente cargado de ineficiencia y corrupción y un porvenir incierto en el que, para colmo, no aparecen demasiadas figuras capaces de sacarlo del pantano en el que ha caído, después de doce años de gobierno del matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner, una pareja muy parecida a la de Clyde Barrow y Bonnie Parker, (Bonnie & Clyde), que se especializaron en armar bandas delictivas para saquear dineros públicos y cometer todo tipo de ilícitos en nombre de pobres e indigentes.

Desde estas columnas, siempre dijimos que el gobernador de Salta, si quería tener verdaderas chances de ser un presidenciable en representación del peronismo en 2019, la elección de renovación legislativa de este 2017, debía mostrarlo tanto en su provincia como en el país, como un gran ganador para que el planeta pejotiano nacional, sobre todo, lo viera así como su nuevo líder y conductor.

También dijimos que para ello, era necesario que Urtubey no se equivocara en la gestión de gobierno y en el armado político-electoral del frente con el que iría a la batalla.

Era necesario que no fallara a la hora de aprobar la estrategia y menos aún en la elección de sus “combatientes” o candidatos.

Con la mirada puesta en el plano nacional, el mandatario salteño le encargó la elección en su terruño a un grupo de dirigentes y funcionarios de su más amplia confianza a los que, ahora se sabe, jamás le importaron el futuro de su jefe político y solamente les preocupó su propio pellejo, por lo que de esta manera terminaron “chocando la calesita” con Urtubey arriba, dejándolo mal herido y lo que es peor, abandonado a su suerte, mientras ellos, en una rápida huída, trataban de salvar sus ya deshilachados ropajes de estrategas y hacedores de política

Obviamente que la principal culpa de su derrota, la tiene el propio Juan Manuel Urtubey que fue quien les transfirió todo su poder a quienes, a la luz de los resultados, terminaron siendo un atado de inútiles y oportunistas disfrazados de operadores políticos, quienes se creyeron que eran y podían vender, que ellos eran la viva encarnación del  histórico armador del PJ, Juan Carlos “Chueco” Mazzón, en Salta.

Apenas finalizó el comicio, JM Urtubey ya sabía que había perdido una elección clave para arrimarse, en verdad, a la Casa Rosada.

Fue en ese momento cuando comprendió que se había equivocado en la elección de quienes debían garantizarle gestión diaria y política a mediano y largo plazo.

Allí tomó conciencia que su proyecto, “Urtubey Presidente 2019”, había fracasado con “todo éxito”.

Apenas se recompuso del mazazo, le pidió la renuncia a todo su gabinete con la esperanza que un recambio lo ayude a oxigenar su gobierno y lo devuelva a los primeros planos de la política nacional.

“Los salteños sintieron que el gobierno de Juan (Manuel Urtubey) estaba muy alejado de ellos por eso no votaron por sus candidatos que, por otra parte, fueron de terror”, comentó uno de sus hombres más cercanos quien agregó que la estrategia elaborada también había sido desastrosa.

“Era imposible ganar con candidatos como “Chico Malo” (Adrián Valenzuela) o Morello (Carlos) o Assennato (Matías), tres verdaderos ‘looser’ (perdedores), además de la mochila de plomo que terminó siendo Andrés Zottos”, agregó otro de los que ahora, se sabe, seguirá formando parte del Gobierno.

“Juampi (Juan Pablo Rodríguez) y Parodi (Carlos) fueron, sin dudas, los grandes responsables de esta tremenda cagada política que nos ató Gustavo Sáenz junto con Duránd Cornejo (Guillermo) y Martín Grande”, afirmó un enojadísimo ya ex funcionario de segunda línea, quien cuenta que por esta derrota ahora tendrá que salir a buscar laburo.

El último viernes, el primer mandatario provincial anunció quienes serán, de ahora en más, quienes lo acompañarán en los dos últimos años de gobierno que le quedan.

Urtubey, un político joven, de quien el peronismo nacional espera mucho, aprendió con esta derrota que no puede confiar más en obsecuentes y ladinos y  tampoco en aquellos que en esta campaña, le hicieron el “diario de Irigoyen”.

“Tiene que escuchar más a los críticos que a los chupamedias”, sintetizó un peronista añejo.

El escenario nacional y el estado en que se encuentra el peronismo en el país, lo favorecen.

Hay quienes sostienen que como Mauricio Macri ya tiene prácticamente ganada su reelección dentro de dos años, será mejor que Urtubey se guarde para el 2023.

“Dentro de seis años seguirá siendo un dirigente joven y tranquilamente puede esperar su llegada a la Presidencia, en el Senado de la Nación”, argumenta un político que asegura haber llorado la noche del domingo 22 de octubre a la luz de los resultados del comicio.

Cuentan que un periodista le recordó al Gobernador, a modo de aliciente, que hubo un dirigente que antes de llegar a la Presidencia de la Nación Argentina, se había cansado de perder elecciones.

Aseguran que, intrigado, Urtubey le preguntó al hombre de medios de quien estaba hablando, y éste le respondió que de Raúl Alfonsín.

¿Tendrá Juan Manuel Urtubey el temple y la convicción del ex Presidente radical?

Cuando comience ahora su nueva marcha política, podremos darnos cuenta si los tiene.

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