Reflexiones Citadinas: A pesar de los climas, recuerda: “Sólo eres un hombre”- Por: Alejandra Segura

En Salta como en otras partes del mundo, los climas meteorológicos a veces se transforman en micro climas de manera que, por ejemplo, en nuestra ciudad de Salta, en los barrios del sur llueve y en el centro hay sol o en los barrios del norte hace mucho frio y en la zona oeste solo hay una temperatura templada.

En la sociedad también hay micro climas que dependen de cada individuo y cuando este se asocia con otros por alguna idea, causa o acción, vemos que se arman otros micros climas.

Y a ese contexto común de climas y micro climas, también se lo puede comparar con los que se viven en los distintos tiempos electorales.

A través de la historia, vemos que existen tres micros climas bien definidos: el de los candidatos; el de los llamados ciudadanos comunes y el de los medios de comunicación que en base a encuestas, informaciones oficiales y de datos de cafés, entrecruces de opiniones y análisis de hechos y especulaciones, sacan sus propias conclusiones.

En el clima de los candidatos, se dan cosas buenas y malas, pero lo esencial sería que ninguno de ellos pierda su esencia humana, que, se supone, es la que todos tenemos.

Cuenta la historia que  “El Triunfo” fue una espectacular ceremonia que se celebraba en la antigua Roma para agasajar al general o comandante militar que hubiera regresado victorioso con su ejército de alguna campaña en tierras extranjeras. Para el general protagonista era un día glorioso. Su ejército quedaba a la espera en el Campo de Marte, sin poder traspasar las Murallas Servianas. .. Para entrar en la ciudad pasaba por una puerta especial de las murallas llamada Porta Triumphalis; de allí al Velabrum, Foro Boarium y Circo Máximo, desde donde se dirigía al monte Capitolino a través de la Vía Sacra del Foro Romano, haciendo el triumphator el recorrido completo en una cuadriga acompañado por un esclavo, que sostiendo los laureles de la victoria sobre su cabeza le recordaba constantemente la fórmula: Respice post te, hominem te esse memento («Mira atrás y recuerda que sólo eres un hombre»). El cortejo se detenía al pie de la escalinata del templo de Júpiter Optimus Maximus. El general iba acompañado de sus lictores y con ellos entraba en dicho templo para ofrecer al dios sus laureles de victoria. A continuación se celebraba una gran fiesta costeada por el protagonista que solía ser bastante generoso, en la que participaba todo el pueblo”.

“Sólo eres un hombre”, es la frase que ante tanta pompa, tanta tentación, evitaba que se la creyera… que “se les subieran los humos”, en cristiano común…

Hoy el contexto es diferente pero la sensación es la misma: la de tener al Dios Marte y al mismo Zeus de nuestro lado, al Universo o como lo quieran llamar al poder superior, que también esté de nuestro lado… del lado del bendecido.

“Sólo eres un hombre” que hoy tiene todo y mañana vuelve al ruedo, vuelve a ser un ciudadano común o más o menos, porque también está el tema del volver…cómo se vuelve, cómo teniendo todo y al otro día no hay nada; cómo entender que a veces estás arriba y a veces a abajo y mantener el equilibrio interno del ser humano.

Se escribieron muchas canciones sobre la fina línea roja interna que a veces no entendemos para que está.

“La vida es una moneda” dice Juan Carlos Baglietto. A veces estás arriba y otras abajo… una cara y un sello… “La vida es una rueda que gira y gira”, dice el poeta…

En las sociedades en construcción como la nuestra, a veces las necesidades, los encandilamientos, las marquesinas, los espejitos de colores, los cantos de sirenas y demás, suelen ser muy efectivos. Depende de lo que el ciudadano, la persona en si misma traiga desde la cuna, desde la casa, desde la educación, desde las familias; sus valores, sus objetivos, sus metas, su ubicación en el mundo y en el “espacio societario”, ya que la seducción del poder es integral y cala muy profundo.

Y en la ciudades y pueblos de esta vasta Argentina, usted, yo y muchos más seguimos en esa “calle que sigue calle” y formamos parte de ese pueblo que recibía al general romano laureado y aplaudía sus victorias, que salía a las calles, ahora plazas y avenidas de cemento, a vitorear al ganador. Al ganador?…

“Solo eres un hombre” le decía el esclavo al general romano…

Lo que gana, quienes acceden a una banca legislativa, es la responsabilidad de representar a los pueblos porque así lo decidimos nosotros. Porque aunque estemos “mejorcito que en los 70” como dicen los de la película, aun somos “pichones” en esto de la Democracia y tenemos que aprender a modificar y rehacer porque “se hace camino al andar”, como dice el catalán, y porque sólo aprendemos si nos llevamos la pared por delante, “nadie aprende en cuero ajeno”.

“Sólo eres un hombre”, aunque tengas un micrófono, una cámara filmadora o de fotos, una impresora a la mano o el mundo en plataformas actuales a tus pies, pero siempre tendrás, como periodista, la responsabilidad de dibujar, de traducir de interpretar ese cuadro que se arma día a día en la realidad de lo cotidiano. Aquella del hombre al borde del hombre; esa del hombre contra el hombre; esa realidad del hombre pisando al hombre, o del hombre “matando” al hombre de muchas maneras…

La humanidad, tan grande, tan infinita, tan dentro nuestro… muy dentro nuestro, a veces, “se va de paseo o de viaje” y olvidamos que la tenemos creando un clima, un micro clima tan común… tan cotidiano, que ya no se siente…

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