teoria

Una cosa es decirlo y otra vivirlo – Por: Valeriano Colque

Estaba finalizando el 2016 y ya se proyectaba un primer trimestre mediocre para este año. No debería sorprender, entonces, el desapacible tiempo económico que se asocia a los chapoteados días de febrero.

Claro que una cosa es decirlo y otra muy distinta es vivirlo. Aquí es cuando se mide la aptitud de cada hogar para aguantar el contratiempo y en un tiempo en el que, otra vez, se superponen precios nuevos con salarios viejos, a pesar de que la inflación continúa su recorrido de manera descendente.

Buena parte de la economía corre por los pliegues de un territorio más amplio: el de los incentivos. Pero sucede que la mayoría de ellos no surgen de manera natural; alguien tiene que inventarlos y ponerlos en marcha. Y luego verificar sus efectos.

La decodificación de los insólitos desaciertos que protagonizó el gobierno de Mauricio Macri en las últimas semanas no sólo pone a prueba su capital político en un año electoral, sino que abre dudas sobre la capacidad de generar los incentivos adecuados y de corto plazo para hacer reaccionar a una economía en la que, durante más de 10 años, el kirchnerismo le hizo creer a millones de argentinos que había cosas que podían ser gratis. Muchos siguen convencidos de ello.

¿Qué hacen los incentivos? Influyen en la conducta de las personas y las empujan hacia un determinado objetivo. Un claro ejemplo a mano fue el descuento adicional de 12 % (aunque es poco ya que debería ser por lo menos el 20 % teniendo en cuenta las tasas de interés vigentes y por 12 meses) que el gobierno municipal implementó para alentar el pago de tributos bajo su jurisdicción.

El plan funcionó, el municipio “adelantó” recaudación y reforzó una pauta de pago en la cultura tributaria que, por cierto, deberá refrendarse con el paso del tiempo, cuando la rebaja extra sea un recuerdo.

Todo lo contrario pasó con el plan de Precios Transparentes, en el que el incentivo de la rebaja de los precios de contado, estropeado de arranque por las fallas para comunicar la decisión, no movió el amperímetro y se convirtió en un raudo bumerán.

Es cierto que no es fácil hacer pie en un terreno estropeado en el que cualquier pérdida de equilibrio basta para quedar expuesto al cachetazo del más insignificante crítico. Pero esa es también la razón por la cual el Gobierno debería achicar el margen de impericia.

El ajuste de expectativas recorre sin vergüenza las computadoras de economistas y consultores, que moderan ahora la estatura del optimismo, aunque, vale decirlo, no lo han perdido.

Del otro lado del Atlántico, el departamento de investigaciones del banco español BBVA redujo sus proyecciones sobre la economía argentina. Cree que habrá reacción, pero menos intensa.

Más cerca, el informe de coyuntura del Ieral de la Fundación Mediterránea destaca la mejora de varios indicadores, pero advierte de que la recuperación que se espera en los niveles de consumo será más modesta en comparación con los rebotes que mostraban los bolsillos años atrás, después de sobrevivir a etapas recesivas.

pie-Dr-Valeriano-colque

Comentarios

comments

Powered by Facebook Comments

avatar

About Daniel Salmoral