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Inflación: ¿por qué se toman los valores más altos y no el promedio? – Por: Valeriano Colque

En términos futboleros, el de los precios es un partido que se juega todos los meses. El campeonato anterior no ha sido bueno. Pero desde octubre, hay señales positivas. En esa línea hay que anotar el 0,6 % de aumento en la canasta de alimentos. Aclarémoslo otra vez: medir una canasta no tiene nada que ver con medir la inflación general.

La cifra sigue siendo alta: si todos los precios de la economía crecieran 0,6 % todos los meses de 2017, entonces Argentina cerraría el año con una inflación anual acumulada de 7,2 %, una cifra todavía alta para los estándares del mundo hoy. Pero, de todos modos, sería un golazo: el Banco Central ha prometido mantener los precios contenidos en algún lugar promedio entre el 12 % y el 17 % este año. En todo caso, el dato se suma a una desaceleración de precios llamada a tener consecuencias políticas y económicas.

Entre febrero y julio de 2016 (los primeros seis meses de los últimos 12), la canasta aumentaba a razón de un promedio simple del 2,3 % mensual. En cambio, entre agosto de 2016 y enero de 2017 (la segunda mitad de los últimos 12 meses), ese aumento promedio fue del 0,9 % mensual. Es una notoria desaceleración.

El primer semestre de 2016 fue desolador en las góndolas. Hubo tres meses en que los precios treparon por arriba del 4 %. En el segundo no hubo ninguno. En la primera mitad, los precios nunca bajaron. En la segunda hubo tres meses con caída de la canasta.

Otra forma de verlo: en enero de 2016 los precios de la canasta se habían disparado 4,4 %.

Se vienen las paritarias. A medida que se acerca marzo, toma vuelo la discusión pública las negociaciones paritarias. El Gobierno ha planteado un horizonte del 17 %, teniendo en cuenta el máximo de inflación para 2017 definido por el Banco Central. Los gremios, en cambio, hablan de recuperar la presunta pérdida de capacidad adquisitiva en 2016.

En este escenario, definir qué números se van a tener en cuenta es muy importante. La consultora Ecolatina–fundada por Roberto Lavagna, exministro de Economía y aliado de Sergio Massa–sostuvo que los salarios reales en blanco perdieron un 6 % de su poder adquisitivo en 2016. Pero Ecolatina llega a esta cuenta al dar por sentado que la inflación fue de 41,5 % anual. Ese es el porcentaje que midió la consultora sólo en el Gran Buenos Aires.

El número es consistente con el 41 % relevado por la oficina estadística del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Pero no lo es con los del resto del país. En Cór­doba, la medición oficial dio menos: 34,4 % en 2016. En Buenos Aires, el promedio alcanzó el 36,6 %. La de San Luis también: 31,4 %.

De hecho, como el Indec no midió la inflación anual dado el período de normalización de los primeros meses de 2016 tras la intervención kirchnerista del organismo, el Banco Central optó por ponderar los indicadores de Ciudad de Buenos Aires, de Córdoba y de San Luis. Eso arroja una inflación anual de 36,5 %.

Cualquiera de estos indicadores cambia el cálculo de pérdida de poder adquisitivo realizado por Ecolatina, sobre todo considerando que la consultora evaluó los salarios teniendo en cuenta los acuerdos paritarios de 19 sindicatos. Esos mismos acuerdos rigen en Gran Buenos Aires, en Córdoba o en San Luis.

¿Por qué fue más alta la inflación en el Gran Buenos Aires? Los funcionarios nacionales sostienen que es porque al reducirse, aunque levemente, los subsidios estatales–a la electricidad y al gas, sobre todo–el impacto fue mayor en esa zona, por la sencilla razón de que había sido la región privilegiada durante más de una década. El interior nunca tuvo subsidios tan altos–y donde no hay electricidad, gas o transporte público no tuvo ningún tipo de subsidios–, de manera que las boletas por esos servicios tendieron a incrementarse más en el Gran Buenos Aires este año. Y ese comportamiento dispar continuará si sigue la misma política.

El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, estimó que un aumento salarial en torno al 18 % para este año es un “número razonable”. En cambio, Héctor Daer, legislador massista y uno de los tres jefes de la Confederación General del Trabajo, anticipó que la central obrera tendrá una “posición mucho más firme”.

pie-Dr-Valeriano-colque

 

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