La camisa – Por: Oscar Alvarez

Había una vez un rey que, habiendo alcanzado un notable nivel de prosperidad y abundancia, se sentía triste y desdichado. Su mayor deseo era encontrar a un hombre sobre la tierra que afirmara ser verdaderamente feliz.

Una vez encontrado, pensaba pedirle su camisa para vestirse con ella. Albergaba la primitiva creencia de que vestido con la misma prenda, experimentaría su misma felicidad.

Primero decidió llamar a todos los representantes de las escuelas y de las religiones del reino a fin de formularles la pregunta clave: ¿Es usted verdaderamente feliz?

Tras meses de trabajo, el rey comprobó desanimado que ninguno de ellos se sentía plenamente satisfecho con su vida. El rey y su servidumbre viajaron entonces por todo el país, preguntando a infinidad de personas. Hasta que un anciano súbdito le relató que había oído hablar de un hombre muy feliz que vivía dentro del bosque.

El rey, pleno de esperanza, envió a sus emisarios, colmados de oro y alhajas, con el fin de traer de vuelta la camisa de aquel ser extraño. Tras varios días de viaje le encontraron. Todos los presentes pudieron comprobar cómo su rostro, en verdad, reflejaba una intensa paz, y sus ojos irradiaban una gran luz y alegría. Así pues, le presentaron los cofres cargados de oro diciendo:
– Todo este incalculable tesoro te lo ofrece nuestro rey si tú le regalas tu camisa.
El hombre, mirándolos con estupor y sorpresa, les dijo:
– Imposible, yo no tengo camisa.

Reflexión:

Buscamos algo afuera de nosotros para ser felices, y la felicidad es disfrutar lo que tenemos. Muchas veces lo que tenemos es amanecer, algo para comer, y con eso disfrutar de la vida, nos detenemos muchas veces en lo que no tenemos, y por más rico que seas si te detienes en lo que no tienes no hay disfrute.

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